Para muchos pasajeros, el destello de un relámpago a través de la ventanilla es motivo de pánico. Sin embargo, en el mundo de la aviación comercial, atravesar una tormenta eléctrica es un evento gestionado con una precisión científica que minimiza los riesgos casi a cero. Gracias a la tecnología de blindaje y a protocolos de seguridad estrictos, lo que parece una escena de película de desastre es, en realidad, un procedimiento controlado.
El blindaje invisible: ¿Qué pasa cuando un rayo impacta?
Contrario a la creencia popular, los rayos alcanzan a los aviones comerciales con relativa frecuencia. Según expertos como Tom Bunn, expiloto y colaborador de Ask the Pilot, los sistemas eléctricos están diseñados con protección y redundancia.
Cuando un rayo impacta la aeronave, la corriente se desplaza por el exterior del fuselaje (que actúa como una «jaula de Faraday») y sale por otra extremidad sin afectar a los pasajeros ni a los sistemas críticos. El efecto más común suele ser un destello cegador y un ruido fuerte, pero rara vez compromete la integridad del vuelo.
Tipos de tormentas y sus verdaderos peligros
Los meteorólogos y pilotos clasifican las tormentas según su severidad, siendo las supercélulas las más peligrosas debido a sus potentes corrientes de aire ascendentes. Los desafíos reales no son tanto los rayos, sino otros fenómenos asociados:
- Cizalladura de viento: Cambios bruscos en la dirección del viento que son críticos durante el despegue y aterrizaje.
- Granizo: Puede causar daños estéticos o abolladuras en las alas y el parabrisas.
- Turbulencia severa: Capaz de someter a la estructura del avión a grandes esfuerzos, aunque las aeronaves modernas están diseñadas para absorberlos.
El arte de la evasión: Tecnología y protocolos
El piloto Patrick Smith es enfático: «No se vuela deliberadamente a través de una tormenta». La estrategia principal es la prevención.
- Radar Meteorológico: Los aviones cuentan con sistemas que codifican los niveles de riesgo por colores. El rojo indica máxima intensidad y es una zona de exclusión absoluta.
- Distancia de seguridad: Se recomienda mantener una separación de entre 16 y 32 kilómetros de los núcleos de las tormentas.
- Colaboración en tierra: Pilotos, controladores y meteorólogos trabajan en tiempo real para ajustar rutas y altitudes según evoluciona el clima.
¿Qué ocurre si no se puede esquivar?
Si la aeronave queda atrapada cerca de una formación eléctrica, la tripulación ajusta la velocidad para reducir el estrés estructural. Si las condiciones en el aeropuerto de destino son adversas, el comandante puede optar por «esperar en patrón» (sobrevolar una zona segura) hasta que el clima mejore o desviarse a un aeropuerto alterno.
En definitiva, aunque el cine ha alimentado el mito de los aviones derribados por rayos, la realidad es que la aviación moderna ha convertido a las tormentas en un obstáculo predecible. Las aeronaves son infraestructuras tecnológicas preparadas para soportar las fuerzas de la naturaleza, garantizando que el mayor inconveniente para el pasajero sea, en la mayoría de los casos, un simple retraso.
IMPACTO PANAMÁ