En una muestra de compromiso y desafío a las recomendaciones médicas, Neymar está dispuesto a arriesgar su salud para ayudar al Santos a evitar el descenso en el Brasileirao. El astro brasileño, de 33 años, se ha entrenado con el equipo a pesar de una lesión en el menisco de su rodilla izquierda, generando preocupación entre los médicos y esperanza entre los aficionados del Peixe.
El delantero, que regresó este año al club que lo vio nacer, ha sido diagnosticado con una ruptura en el menisco, lo que ha llevado a los especialistas a recomendarle una artroscopia inmediata. Esta intervención lo mantendría fuera de las canchas hasta 2026, incluyendo la posibilidad de participar en el Mundial de ese año con la selección brasileña. A pesar de este panorama, Neymar ha decidido desafiar el consejo médico y entrenar con el objetivo de jugar el crucial partido contra el Sport Recife.
La decisión de Neymar responde a la crítica situación del Santos en la tabla de posiciones. El equipo se encuentra en la 17ª posición, en zona de descenso, a solo un punto de la salvación. Una victoria ante el Sport Recife sería vital para salir de la zona roja y trasladar la presión al Vitória, su rival directo.
El cuerpo médico del Santos ha manifestado su preocupación por la decisión de Neymar, temiendo que forzar la articulación pueda agravar la lesión y comprometer su futuro deportivo. Sin embargo, el jugador está decidido a postergar la operación para disputar los últimos partidos del Brasileirao y luchar por la permanencia del Santos en la Serie A.
El entrenador Juan Pablo Vojvoda ha estado trabajando con y sin Neymar durante la semana, dejando abierta la posibilidad de que el delantero sea titular. La inclusión de Neymar en el equipo dependerá de su evolución y de la evaluación que se realice horas antes del partido.
La situación ha generado gran expectación en Vila Belmiro, donde los aficionados esperan que Neymar pueda realizar un milagro y guiar al Santos hacia la salvación. Su determinación de jugar, a pesar del riesgo, se ha convertido en un símbolo de la lucha del club por evitar el descenso. El partido contra el Sport Recife se presenta como una final anticipada, donde el Santos se juega gran parte de su futuro en la Serie A. La presencia de Neymar, aunque arriesgada, podría ser el factor determinante para conseguir la victoria y mantener viva la esperanza de la permanencia. El club monitorea la rodilla del jugador diariamente y tomará una decisión final sobre su participación poco antes del encuentro. La afición permanece en vilo, esperando que su ídolo pueda superar el dolor y liderar al equipo en este momento crítico.
IMPACTO PANAMÁ