El mercado del oro está experimentando un auge sin precedentes, impulsado por la creciente popularidad del ‘oro en papel’ y la incertidumbre económica global. Este fenómeno ha llevado a un aumento significativo en la especulación, generando tanto entusiasmo como cautela entre los inversores. Tradicionalmente considerado una inversión segura, el oro ahora se enfrenta a nuevas dinámicas que desafían su estabilidad percibida.
Nicky Shields, directora de estrategia de inversión en metales preciosos de MKS PAMP Group, señala que el alza en el precio del oro refleja una pérdida de confianza en los gobiernos e instituciones. Sin embargo, la pregunta clave es si el mercado de fondos de oro podrá sostener la actual avalancha de capital. MKS PAMP Group, con sede en Ginebra, es un actor crucial en la industria de metales preciosos, procesando oro, plata y platino para diversos sectores.
Los ETFs (Exchange Traded Funds) de oro, conocidos como ‘oro en papel’, han experimentado un crecimiento exponencial. Según el Consejo Mundial del Oro, estos fondos aumentaron de 472.000 millones de dólares en septiembre a 503.000 millones en octubre, un incremento del seis por ciento. Solo en octubre, ingresaron 8.200 millones de dólares, superando el promedio anual de 7.100 millones. Este interés se debe a que los ETFs replican el precio del oro sin la necesidad de adquirir y almacenar lingotes físicos, aunque muchos de ellos respaldan sus inversiones con oro físico en bóvedas.
Los inversores norteamericanos lideran esta tendencia, seguidos de cerca por los fondos europeos. A diferencia de los fondos accionarios, los ETFs de oro no diversifican el riesgo, ya que se centran exclusivamente en el oro. Aunque no están permitidos en Alemania, son comunes en la mayoría de los países europeos. En su lugar, Alemania permite los ETCs (Exchange Traded Commodities) de oro, que replican el comportamiento de materias primas como el oro.
Martin Siegert, analista del Banco Regional de Baden-Wurtemberg, anticipa que la tendencia alcista continuará, impulsada por factores como la expectativa de tasas de interés más bajas en Estados Unidos, la incertidumbre sobre la independencia de la Reserva Federal y las posibles turbulencias generadas por la política comercial estadounidense. El banco ha elevado su proyección, estimando que el oro podría alcanzar los 4.600 dólares a finales de 2026.
En octubre, el oro alcanzó un récord histórico de más de 4.350 dólares por onza troy, estabilizándose posteriormente alrededor de 4.115 dólares. Morgan Stanley ha recomendado a sus clientes incluir al menos un 20% de productos vinculados al oro en sus carteras, describiéndolo como un ‘activo antifrágil’ capaz de proteger contra la incertidumbre y la inflación.
El Financial Times ha calificado este fenómeno como ‘goldplated fomo’ (miedo a quedarse fuera), señalando que la mayor racha alcista del oro desde la década de 1970 está impulsada por el temor a perder oportunidades de ganancia y la preocupación por la inflación.
Incluso las criptomonedas están entrando en juego. Tether, la mayor compañía mundial de activos digitales, está promoviendo inversiones vinculadas a goldcoins, monedas digitales respaldadas en oro, convirtiéndose en uno de los mayores propietarios individuales de lingotes fuera de los bancos centrales.
Sin embargo, Shields advierte que el oro se está convirtiendo en un objeto de especulación, formando una burbuja en los mercados financieros, junto con acciones estadounidenses y el sector de la inteligencia artificial. Esta situación se debe, en parte, a la inyección de liquidez en el sistema por parte de la Reserva Federal, lo que está generando valoraciones infladas en diversos activos.
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