Un estudio reciente revela una creciente desconfianza hacia el periodismo entre los adolescentes, presentando un desafío significativo para los medios de comunicación en la era digital. El 84% de los jóvenes asocia los medios con términos negativos como sesgo, confusión y falsedad, lo que subraya la necesidad de un cambio en la forma en que se produce y consume la información.
Según el estudio, realizado por el News Literacy Project, los adolescentes perciben a los periodistas como parciales, propensos a cometer errores y con motivaciones cuestionables. Aproximadamente la mitad de los encuestados cree que los periodistas dan un trato especial a los anunciantes, inventan detalles o pagan favores a las fuentes, mientras que una mayoría considera que a menudo sacan fotos y videos fuera de contexto. Estas percepciones negativas se ven agravadas por la falta de alfabetización mediática y la exposición a noticias falsas, lo que dificulta que los jóvenes discernan la información veraz de la desinformación.
Expertos señalan que esta desconfianza no es del todo infundada. Los errores periodísticos y las faltas éticas que aparecen en los titulares contribuyen a la percepción negativa. Además, la polarización política y la presencia de comentaristas con opiniones firmes generan dudas sobre la objetividad de las noticias. Sin embargo, también destacan que gran parte de esta desconfianza se basa en percepciones erróneas y en la falta de comprensión del papel del periodismo en la sociedad.
Para revertir esta situación, es fundamental promover la alfabetización mediática entre los jóvenes. Esto implica enseñarles a verificar las fuentes, identificar los sesgos y comprender cómo se produce la información. Asimismo, es necesario que los medios de comunicación se adapten a las nuevas plataformas y formatos de consumo de noticias, como las redes sociales, para llegar a un público más joven y generar confianza.
Algunos estudiantes de periodismo, como Cat Murphy y Lily Ogburn, se muestran decididos a cambiar esta realidad. Murphy, estudiante de posgrado en la Universidad de Maryland, reconoce la frustración de sus compañeros ante la cacofonía de voces en los medios, pero se mantiene firme en su vocación. Ogburn, exeditora del Daily Northwestern, ha experimentado de primera mano la desconfianza hacia el periodismo, pero esto ha reforzado su compromiso de informar con veracidad y generar confianza en los medios.
La industria periodística enfrenta un doble desafío: recuperar la confianza de la Generación Z y adaptarse a un panorama mediático en constante evolución. Para lograrlo, es esencial invertir en alfabetización mediática, promover la transparencia y la ética periodística, y adoptar nuevas estrategias para llegar a un público joven cada vez más escéptico.
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