En una comparecencia clave ante el Senado este miércoles, el secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, detalló la estrategia de la administración de Donald Trump para el futuro de Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro. El objetivo central, según Rubio, es la consolidación de una nación «amigable, estable y próspera» que culmine en la celebración de elecciones libres y justas, aunque advirtió que el proceso no será inmediato.
El «Mecanismo de Corto Plazo»: Washington supervisará el gasto público
Uno de los anuncios más contundentes de la audiencia fue la revelación de un sistema de control financiero sin precedentes. Rubio informó que los ingresos generados por la venta de petróleo venezolano están siendo depositados en una cuenta bajo el control directo del Departamento del Tesoro de EE. UU.
Bajo este esquema, los actuales líderes venezolanos han aceptado un nivel de supervisión externa estricto:
- Aprobación mensual: El liderazgo en Caracas debe presentar un presupuesto cada mes ante Washington.
- Poder de veto: Estados Unidos decide qué gastos están autorizados y cuáles no.
- Retorno comercial: Los líderes venezolanos se han comprometido a utilizar una parte «sustancial» de estos fondos para adquirir equipos y medicinas directamente de proveedores estadounidenses.
Rubio enfatizó que este mecanismo busca garantizar que la riqueza petrolera beneficie al pueblo venezolano y no sea desviada por funcionarios, sirviendo como una herramienta de estabilización económica mientras el país recupera su institucionalidad.
Diplomacia sobre la fuerza: El futuro de la presencia militar
Respecto a la seguridad y la soberanía, el secretario de Estado fue claro al señalar que la administración Trump no tiene planes de ejecutar una segunda intervención militar tras los eventos del pasado 3 de enero.
«No estamos preparando ni tenemos la intención de tomar ninguna acción militar en Venezuela», aseguró Rubio. Sin embargo, lanzó una advertencia dirigida a la presidencia interina, actualmente ocupada por Delcy Rodríguez: la continuidad de esta postura de no agresión depende enteramente de la cooperación total del gobierno provisional con las directrices de Washington.
Un camino de «algún tiempo»
Pese al tono optimista sobre la cooperación mostrada por el liderazgo actual en Caracas, Rubio moderó las expectativas sobre la rapidez de la transición. El funcionario subrayó que reconstruir una Venezuela estable «llevará algún tiempo», posicionando a Estados Unidos no solo como un supervisor financiero, sino como el árbitro principal del cronograma político hacia las próximas elecciones generales.
Con este control total sobre el flujo de caja del país, Estados Unidos asegura su influencia directa en el día a día de la administración venezolana, marcando el inicio de una era de tutela económica diseñada para moldear la nueva realidad política del país caribeño.
IMPACTO PANAMÁ