El Gobierno de Brasil, bajo el liderazgo de Luiz Inácio Lula da Silva, ha decidido redoblar su apuesta por el histórico tratado comercial entre el Mercosur y la Unión Europea (UE). Pese a que el Parlamento Europeo decidió recientemente congelar el proceso para someter el texto a una revisión legal, Brasilia anunció que agilizará todos sus trámites internos para tener el acuerdo listo «con la máxima celeridad posible».
La Cancillería brasileña fue enfática en un comunicado: el Ejecutivo otorga «toda la prioridad» a la ratificación, ignorando las turbulencias políticas en Estrasburgo para garantizar que, del lado suramericano, no existan retrasos adicionales.
El obstáculo jurídico en la Eurocámara
El pasado fin de semana, tras 25 años de negociaciones, la firma del acuerdo en Asunción parecía el final de un largo camino. Sin embargo, en una votación muy ajustada, la Eurocámara resolvió remitir el tratado al Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) para que revise su legalidad.
Este movimiento técnico-político podría extenderse hasta por dos años, un plazo que ha generado diversas reacciones en el bloque suramericano:
- Uruguay: El canciller Mario Lubetkin lo calificó como un «tropiezo», aunque confía en que el Tribunal validará el texto.
- Paraguay: El presidente Santiago Peña se mostró optimista, asegurando que la revisión jurídica no será un inconveniente mayor.
Un mercado de 720 millones de personas
La urgencia de Brasil se fundamenta en la magnitud del pacto. El acuerdo Mercosur-UE no es solo un tratado comercial; es la creación de una zona de libre comercio que abarca a 720 millones de habitantes y representa casi una cuarta parte del PIB mundial (22 billones de dólares).
El plan contempla la eliminación o reducción gradual de aranceles para el 90% de las exportaciones e importaciones entre ambas regiones, lo que impulsaría sectores clave como el agrícola en Suramérica y el industrial y tecnológico en Europa.
[Image showing a high-level signing ceremony with flags of Brazil, Argentina, Uruguay, Paraguay, and the European Union]Presión de los agricultores europeos
El freno en la Eurocámara también responde a la fuerte presión de los agricultores europeos, especialmente en Francia, quienes temen que la entrada masiva de productos suramericanos afecte su competitividad. Las protestas en Estrasburgo han sido un factor determinante para que los eurodiputados optaran por la vía del Tribunal de Justicia como una medida de cautela.
Mientras tanto, Brasilia vigilará de cerca los pasos en las instituciones europeas, manteniendo firme su hoja de ruta: ratificar el acuerdo en casa y dejar que Europa resuelva sus disputas internas.
IMPACTO PANAMÁ