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Aguijón de abeja: cómo sigue inyectando veneno después de desprenderse

Cómo el aguijón de una abeja sigue inyectando veneno incluso después de desprenderse

El aguijón de una abeja melífera puede continuar penetrando el tejido e inyectando veneno durante más de un minuto después de separarse del insecto. Un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) reveló por primera vez en detalle que este diminuto órgano funciona como una microbomba autónoma de doble pistón.

La investigación, desarrollada por científicos de Macquarie University y la University of New South Wales, en Australia, utilizó cámaras de alta velocidad para observar el funcionamiento del aguijón de Apis mellifera después de quedar desprendido del cuerpo.

El hallazgo resuelve una incógnita estudiada durante más de un siglo y podría servir de inspiración para diseñar pequeños dispositivos médicos capaces de administrar líquidos de manera precisa.

¿Por qué el aguijón sigue funcionando sin la abeja?

Cuando una abeja obrera pica y se aleja, puede dejar su aguijón incrustado mediante un proceso denominado autotomía. Junto al aguijón quedan músculos, nervios, el saco de veneno y el mecanismo necesario para seguir bombeándolo.

Los investigadores introdujeron aguijones en un gel transparente diseñado para imitar características de la piel y los filmaron en funcionamiento.

Las imágenes mostraron que el aguijón, de aproximadamente 2 milímetros, no permanece inmóvil: continúa avanzando mientras inyecta veneno de manera autónoma.

Una microbomba con dos pistones

El secreto está en dos estructuras puntiagudas llamadas lancetas, que se deslizan alternativamente hacia adelante y atrás.

Ese movimiento ayuda al aguijón a penetrar más profundamente y, al mismo tiempo, activa dos válvulas deformables dentro de la cámara por donde circula el veneno.

Cuando una válvula avanza, se expande y funciona como un pistón que empuja el líquido. Al retroceder, se pliega para permitir que la cámara vuelva a llenarse. Mientras una impulsa el veneno, la otra realiza el movimiento contrario.

Este funcionamiento alternado permite mantener un flujo prácticamente continuo, evitando que el líquido retroceda. Los científicos describen el sistema como una microbomba de doble pistón plegable.

Una réplica 3D confirmó el mecanismo

Para comprobar sus observaciones, el equipo utilizó microtomografía computarizada para reconstruir la anatomía interna del aguijón y posteriormente fabricó una versión ampliada mediante impresión 3D.

El modelo reprodujo los principales movimientos observados en los aguijones reales, confirmando cómo las válvulas cambian de forma para mantener la presión y administrar el veneno.

De las abejas a futuros dispositivos médicos

El descubrimiento trasciende la entomología.

Los investigadores consideran que este sistema natural podría inspirar micobombas para dispositivos médicos mínimamente invasivos y tecnologías microfluídicas, donde es necesario controlar cantidades extremadamente pequeñas de líquidos.

La naturaleza vuelve así a ofrecer una solución de ingeniería sorprendente: un mecanismo de apenas unos milímetros capaz de continuar trabajando incluso cuando ya no forma parte del organismo que lo creó.

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