El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, rompió el silencio este martes tras los violentos incidentes registrados en Mineápolis, calificando como una «situación muy triste» la muerte de Alex Pretti, un manifestante que protestaba contra la policía migratoria.
A pesar de la creciente presión social y las críticas de la oposición demócrata, el mandatario utilizó su intervención para blindar a su gabinete y fijar una postura clara sobre el uso de armas en concentraciones públicas.
Investigación «honorable» y respaldo a Kristi Noem
Consultado sobre si el uso de fuerza letal contra Pretti estaba justificado, Trump evitó una respuesta directa, pero aseguró que se está llevando a cabo una «gran investigación» que espera sea «muy honorable y honesta».
Simultáneamente, el presidente descartó cualquier posibilidad de dimisión de la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, quien ha sido blanco de dardos políticos tras calificar al fallecido como un «terrorista».
- Postura presidencial: «Kristi Noem está haciendo un muy buen trabajo y no será reemplazada», afirmó Trump de manera categórica.
- Antecedentes: Noem ha utilizado la misma retórica para referirse a otros incidentes recientes, como el caso de Renée Good, fallecida el pasado 7 de enero.
El debate sobre el porte de armas en protestas
Un punto crítico del incidente es que Alex Pretti portaba un arma oculta con la licencia correspondiente al momento de los disparos. Ante esto, el presidente Trump fue enfático:
«No puedes tener armas en una manifestación. Es un incidente desafortunado».
Movimientos estratégicos en el terreno
En un intento por retomar el control de la narrativa y desactivar la crisis en Minnesota, la administración Trump ha iniciado cambios en el mando operativo de la región:
- Envío de refuerzos: El mandatario envió a Mineápolis a su «zar» migratorio, Tom Homan.
- Relevo de mando: Homan asumirá funciones en sustitución del comandante de la Patrulla Fronteriza, Greg Bovino.
Con estos movimientos, la Casa Blanca busca mitigar el impacto político de una crisis que amenaza con escalar a nivel nacional, mientras los demócratas exigen una reestructuración profunda en los protocolos de las agencias de seguridad fronteriza.
IMPACTO PANAMÁ