La relación comercial más sólida del continente enfrenta un nuevo foco de conflicto. El gobierno de los Estados Unidos manifestó este viernes su profunda preocupación y rechazó el reciente acuerdo alcanzado entre el primer ministro de Canadá, Mark Carney, y el presidente de China, Xi Jinping, que abre la puerta del mercado canadiense a miles de vehículos eléctricos del gigante asiático.
Un giro radical en la política de Ottawa
Tras una visita histórica de Carney a Beijing —la primera de un mandatario canadiense en ocho años—, ambos países pactaron una reducción drástica de aranceles. Los vehículos eléctricos chinos, que anteriormente enfrentaban un gravamen del 100% bajo la administración de Justin Trudeau, ahora entrarán a Canadá con un arancel de apenas el 6,1%.
Los detalles del acuerdo:
- Cupo de importación: Canadá permitirá la entrada de hasta 49,000 vehículos chinos anuales, cifra que podría escalar a 70,000 en un plazo de cinco años.
- Beneficio agrícola: A cambio, China reducirá los aranceles a la semilla de canola canadiense del 84% al 15%, un alivio vital para los productores agrícolas del país norteamericano.
- Inversión tecnológica: Carney asegura que el pacto atraerá inversión china para fabricar componentes de cero emisiones en suelo canadiense.
La advertencia de Washington
La respuesta de Estados Unidos no se hizo esperar. El representante de Comercio estadounidense, Jamieson Greer, calificó la medida de «problemática» y advirtió que Canadá podría lamentar este acercamiento. «Hay una razón por la que no vendemos autos chinos en EE. UU.: protegemos a nuestros trabajadores y a nuestra industria», sentenció Greer en declaraciones a CNBC.
Por su parte, el presidente Donald Trump mantuvo una postura ambivalente, señalando que «si Carney puede conseguir un acuerdo con China, debe hacerlo», aunque su administración aún no ha logrado avances similares con Canadá en sectores como la metalurgia o la agricultura.
Rechazo interno en Canadá
La decisión no solo ha causado fricciones externas. El primer ministro de Ontario, Doug Ford, criticó duramente a Carney, asegurando que la entrada de autos subsidiados por Beijing perjudicará directamente a los obreros automotrices canadienses y pondrá en riesgo las exportaciones hacia Estados Unidos, el principal socio comercial del país.
Actualmente, el cupo de 49,000 vehículos representa apenas el 3% de las ventas anuales en Canadá, pero el temor de Washington es que este acuerdo sirva como una «puerta trasera» para que la tecnología china inunde el mercado norteamericano, desafiando las protecciones del T-MEC.
IMPACTO PANAMÁ