La reciente decisión del régimen de Nicolás Maduro de revocar las concesiones a varias aerolíneas internacionales ha sumido a miles de venezolanos en la incertidumbre y ha exacerbado el aislamiento aéreo del país. Esta medida, que afecta a compañías como Iberia, TAP, Avianca, Latam Colombia, Turkish Airlines y Gol, ha dejado a familias separadas, viajeros varados y ha convertido los aeropuertos en extensas salas de espera para una diáspora ya de por sí limitada en su movilidad.
La noticia ha generado conmoción en diferentes partes del mundo, donde miles de venezolanos esperaban reunirse con sus seres queridos. En Buenos Aires, Mariela Ramírez, quien esperaba regresar a Caracas para ver a su hijo y nietos, expresó su frustración y la incertidumbre sobre cuándo podrá volver a su país. Similar situación vive Carolina en Caracas, quien junto a su esposo Miguel, tenían planeado viajar a Madrid para conocer a su primer nieto. Sus planes ahora se encuentran en suspenso, a la espera de una solución.
Rafael, otro afectado, había organizado su viaje a España para pasar las fiestas con su hija. La suspensión de su vuelo lo tomó por sorpresa, dejándolo a la espera de acontecimientos. La escena se repite constantemente: vuelos cancelados, escalas cerradas y rutas reducidas, una realidad que conocen bien aquellos que intentan viajar desde o hacia Venezuela.
En Buenos Aires, Maria Carrasco, quien había traído a sus padres para alejarlos de la difícil situación en Venezuela, ahora enfrenta la tarea de reprogramar su regreso, lidiando con fechas, conexiones y opciones que cambian constantemente. Daniela Bustos, estudiante de Medicina en Buenos Aires, ve frustrada la posibilidad de regresar a Caracas para pasar la Navidad con su familia, un reencuentro que anhelaba tras dos años de ausencia.
La situación se extiende más allá de las fronteras de Venezuela. En Madrid, un grupo de bailarines colombianos del colectivo Pueblo Latino se encuentran varados en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, tras la suspensión de su vuelo por parte de la aerolínea Estelar. Sin alojamiento ni fecha de salida, solicitan apoyo a la Cancillería colombiana.
El régimen de Maduro justifica la revocación de las concesiones argumentando que las aerolíneas no reanudaron sus vuelos tras la recomendación de la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos de extremar precauciones al sobrevolar Venezuela. Diosdado Cabello, dirigente chavista, afirmó que el gobierno decide quién vuela y quién no, añadiendo que prefiere quedarse con la dignidad antes que con los aviones de las aerolíneas.
Expertos del sector aeronáutico advierten que esta medida podría generar represalias por parte de los países afectados, profundizando aún más el aislamiento de Venezuela, que ya figura entre los países menos conectados de la región. La eliminación de derechos de tráfico agrava la situación, limitando las opciones de conectividad para los venezolanos.
La conectividad aérea de Venezuela se mantiene gracias a un reducido número de compañías, como Copa, Wingo, Boliviana de Aviación y Satena. Las aerolíneas locales Laser y Estelar dependen de alianzas para mantener vuelos a Europa, pero también han anunciado suspensiones tras las alertas de seguridad.
La cancelación de vuelos impacta directamente en la diáspora venezolana, estimada en ocho millones de personas, quienes dependen de la movilidad para mantener vínculos familiares, trabajos y estudios. Cada restricción aérea impuesta por el régimen chavista afecta a una comunidad que necesita viajar para sostener sus vidas en el extranjero. La incertidumbre y la frustración se apoderan de aquellos que ven sus planes de reunirse con sus seres queridos desvanecerse, sumiendo a Venezuela en un aislamiento aún mayor.
IMPACTO PANAMÁ