En un contexto de crecientes tensiones internacionales, Nicolás Maduro arengó a sus seguidores desde un cuartel militar, declarando que Venezuela enfrenta una “coyuntura decisiva” y que la patria tendrá sus vidas “si es necesario”. Rodeado de altos funcionarios, Maduro instó a la Fuerza Armada, cuerpos policiales y ciudadanos a defender el territorio nacional de las supuestas amenazas del “imperialismo”.
Desde la Academia Militar del Fuerte Tiuna en Caracas, Maduro, acompañado por figuras clave como Diosdado Cabello, Delcy y Jorge Rodríguez, y el ministro de Defensa Vladimir Padrino López, lideró un juramento colectivo. Este acto se produjo tras una marcha donde miles de personas protestaron contra las que denominaron “amenazas y ataques del imperialismo”, refiriéndose al despliegue militar estadounidense en el Caribe.
Washington justifica su presencia militar como una operación contra el narcotráfico, mientras que Caracas la denuncia como una amenaza para propiciar un “cambio de régimen”. La situación se agrava con la reciente designación por parte de Estados Unidos del Cartel de los Soles como grupo terrorista extranjero, acusando a Maduro y altos mandos militares de liderarlo. El gobierno venezolano niega rotundamente estas acusaciones, calificándolas de “invento” de Washington.
Además, la Administración Federal de Aviación de EEUU (FAA) instó a “extremar las precauciones” al sobrevolar Venezuela, debido a una situación “potencialmente peligrosa” en la región, lo que llevó a la suspensión de una treintena de vuelos internacionales que salían desde Caracas. Esta alerta se suma a la creciente tensión entre ambos países.
En un intento por aumentar la presión sobre Maduro, el presidente Donald Trump afirmó que Estados Unidos podría “hacer las cosas por las buenas” o “por las malas” y sugirió la posibilidad de una comunicación directa con el líder venezolano para “salvar vidas”. Mientras tanto, familiares de presas políticas venezolanas se manifestaron ante la sede de la ONU, exigiendo la liberación inmediata de las víctimas de violencia de género institucional.
La crisis en Venezuela se intensifica con la confirmación de la presencia militar rusa en el territorio, involucrada en actividades militares y de inteligencia desde hace casi una década. Paralelamente, Estados Unidos realizó un entrenamiento nocturno de desembarco con el apoyo del USS Gerald R. Ford en el Mar Caribe, demostrando su capacidad militar y fortaleciendo la seguridad regional en medio de la creciente tensión con el régimen de Maduro.
La retórica de Maduro y las acciones de Estados Unidos reflejan una escalada en la confrontación entre ambos países, generando incertidumbre sobre el futuro de Venezuela y la estabilidad regional. La comunidad internacional observa con atención estos acontecimientos, mientras que el pueblo venezolano enfrenta una situación económica y social cada vez más precaria.
IMPACTO PANAMÁ