El Reino Unido ha intensificado su ofensiva contra la financiación de la guerra de Rusia en Ucrania, imponiendo más de 130 nuevas sanciones dirigidas al sector petrolero ruso y a su “flota fantasma”. Estas medidas, anunciadas este lunes y coordinadas con la Unión Europea, buscan interrumpir el flujo de ingresos petroleros hacia el Kremlin y paralizar las operaciones clandestinas de transporte de hidrocarburos que permiten a Rusia evadir las sanciones internacionales.
Las sanciones británicas se centran en restringir el acceso de Vladimir Putin a una de sus principales fuentes de financiación para la guerra. Según el gobierno del Reino Unido, las sanciones afectan a 135 petroleros que han transportado carga ilícita valorada en 24.000 millones de dólares desde enero de 2024. Estos buques forman parte de la “flota en la sombra” rusa, un conjunto de navíos registrados bajo banderas de conveniencia que operan fuera de los marcos legales establecidos para sortear las restricciones internacionales.
El gobierno británico subraya que las nuevas restricciones aislarán aún más a estos barcos y reducirán significativamente su capacidad para operar en los mercados globales. Estas sanciones se suman a las ya existentes, que han provocado una caída de más de un tercio en los ingresos rusos por petróleo y gas desde 2022.
Este nuevo paquete de sanciones incluye también a empresas e intermediarios que facilitan el tráfico ilícito de crudo. Entre ellas se encuentra INTERSHIPPING SERVICES LLC, responsable de registrar numerosos buques de la flota fantasma bajo bandera de Gabón, posibilitando el comercio de mercancías por un valor de hasta 10.000 millones de dólares anuales en beneficio del Estado ruso. Otra compañía sancionada es LITASCO MIDDLE EAST DMCC, vinculada a la petrolera rusa Lukoil, a la que se atribuye la participación en el transporte de grandes volúmenes de petróleo ruso a través de la flota en la sombra.
El Ministro de Asuntos Exteriores, David Lammy, ha declarado que estas sanciones desmantelarán aún más la flota en la sombra de Putin y drenarán los fondos de guerra de Rusia de sus importantes ingresos petroleros. El Reino Unido mantendrá la presión económica al máximo nivel posible mientras continúe la guerra en Ucrania, protegiendo la seguridad nacional y apoyando a Ucrania como parte integral del “Plan para el Cambio” del gobierno británico.
Los datos oficiales del Reino Unido indican que desde 2022, las sanciones occidentales han provocado una disminución continua de los ingresos rusos por concepto de petróleo y gas, perdiendo más de un tercio de su valor en apenas tres años. El impacto financiero de estas sanciones, junto con el creciente coste de la campaña militar en Ucrania, ha obligado al gobierno ruso a utilizar de forma intensiva su fondo de riqueza nacional, al tiempo que se observa un repunte de la inflación y un aumento del gasto público en defensa y seguridad.
La estrategia adoptada por Londres y Bruselas también incluye el endurecimiento de mecanismos regulatorios para limitar la capacidad de Rusia para explotar lagunas legales internacionales y mantener su flujo de exportaciones energéticas. La reducción del tope de precios del crudo ruso busca frenar el acceso del Kremlin a divisas extranjeras y, en consecuencia, limitar su capacidad para sostener el esfuerzo bélico.
Con este nuevo paquete de medidas, el Reino Unido reafirma su compromiso de presionar al entorno financiero y logístico que sustenta la industria petrolera rusa, manteniendo su apoyo a Ucrania y a la seguridad europea. Las autoridades británicas insisten en que la interrupción de los ingresos petroleros rusos es un paso imprescindible para avanzar hacia la estabilidad en la región y frenar la financiación de la guerra.
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