En una demostración de alcance global y capacidad operativa, las fuerzas estadounidenses interceptaron y capturaron este lunes al petrolero Aquila II. El buque, que había logrado burlar el bloqueo impuesto por la administración de Donald Trump en el Caribe, fue localizado en aguas del Océano Índico tras una persecución transcontinental.
El anuncio fue realizado por el Departamento de Guerra (antiguo Departamento de Defensa), subrayando que la captura es un mensaje directo a quienes intentan desafiar la «cuarentena» establecida sobre buques sancionados.
El Aquila II: Un historial de contrabando
El buque capturado navega bajo bandera panameña, pero es propiedad de una empresa con sede en Hong Kong. Según los registros de inteligencia, el Aquila II ya se encontraba bajo la lupa de Washington por estar vinculado al transporte de petróleo ruso ilícito.
Para evadir los radares, el petrolero operaba como parte de la denominada «flota fantasma», manteniendo su transpondedor de radio apagado durante gran parte del último año para ocultar su ubicación.
«El Aquila II operaba desafiando la cuarentena establecida por el presidente Trump… Huyó y nosotros lo seguimos», sentenció el Departamento de Guerra en un comunicado oficial. «Se quedarán sin combustible mucho antes de que puedan escapar de nosotros».
Conexión con la caída del régimen de Maduro
Aunque el comunicado no especifica un vínculo directo con la carga de crudo venezolano en esta operación, analistas de TankerTrackers.com destacan un dato clave: el Aquila II fue uno de los 16 petroleros que zarparon apresuradamente de las costas de Venezuela el mes pasado, inmediatamente después de la captura de Nicolás Maduro por parte de fuerzas estadounidenses.
Tras la caída del régimen en Caracas, la flota fantasma que servía para contrabandear crudo venezolano ha intentado dispersarse por rutas internacionales para evitar ser incautada como activo del Estado en transición.
Dominio global
La captura en el Índico reafirma la postura agresiva del Departamento de Guerra bajo la actual administración. «Ninguna otra nación del planeta Tierra tiene la capacidad de imponer su voluntad en ningún ámbito. Por tierra, aire o mar, nuestras fuerzas armadas los encontrarán e impartirán justicia», añadió la oficina de guerra en la red social X.
Esta acción marca un precedente sobre el destino que podrían correr los buques restantes de la flota sancionada que aún navegan por aguas internacionales intentando evadir el cerco económico de los Estados Unidos.
IMPACTO PANAMÁ