La relación diplomática entre las dos potencias económicas de Asia ha entrado en una fase de confrontación directa. El gobierno de China anunció este martes la imposición de estrictos controles a las exportaciones hacia Japón de productos de doble uso (civil y militar), una medida que busca asfixiar sectores clave de la industria nipona tras las recientes declaraciones de la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, sobre una posible intervención militar en Taiwán.
El detonante: La soberanía de Taiwán
La chispa que encendió esta nueva crisis fueron las palabras de Takaichi, quien sugirió que un ataque chino contra Taiwán representaría una «amenaza existencial» para Japón. Beijing, que considera a Taiwán parte de su territorio, calificó estas afirmaciones de «maliciosas» y «erróneas», acusando a Tokio de violar el principio de «una sola China».
Tierras raras: El arma estratégica de Beijing
El alcance de la restricción es masivo, abarcando más de 800 productos, pero el golpe más duro reside en los elementos de tierras raras (como el disprosio, terbio y lutecio). Estos materiales son indispensables para la fabricación de:
- Microchips de última generación.
- Drones y armamento avanzado.
- Sensores y tecnología aeroespacial.
A pesar de los esfuerzos de Japón por diversificar sus proveedores tras el embargo de 2010, el país sigue dependiendo de China para aproximadamente el 60% de su demanda de estos materiales críticos.
Impacto económico y militar
La noticia provocó una caída inmediata del 1% en los futuros del Nikkei 225, reflejando el nerviosismo de los inversores ante posibles interrupciones en la manufactura tecnológica.
Por otro lado, China observa con recelo el presupuesto récord aprobado por el gabinete de Takaichi, que eleva el gasto militar japonés a 58.000 millones de dólares. Para Beijing, las restricciones comerciales son una respuesta proporcional al «expansionismo militar» que percibe en su vecino.
Presión diplomática regional
La medida coincide con una ofensiva diplomática de Xi Jinping, quien recientemente instó al presidente surcoreano, Lee Jae Myung, a «situarse en el lado correcto de la historia». Se interpreta como un intento de fracturar la alianza que Japón y Corea del Sur mantienen con Estados Unidos en la región del Pacífico.
IMPACTO PANAMÁ