Tras más de un cuarto de siglo de negociaciones, la Unión Europea ha dado finalmente luz verde al acuerdo comercial con el Mercosur. Este pacto, que une a dos bloques con 780 millones de personas y el 25% del PIB mundial, promete transformar la balanza comercial de España, aunque su aprobación llega en medio de una intensa polarización social y protestas en el sector agrario.
Según un informe de más de 500 páginas de la Universidad Complutense de Madrid, el acuerdo no solo es ambicioso, sino que se perfila como un catalizador de crecimiento para el bienestar económico, el empleo y el consumo en España a largo plazo.
Un impulso sin precedentes a las exportaciones
El estudio estima que, para el año 16 de la entrada en vigor del tratado, las exportaciones totales de España hacia Argentina se incrementarán en un 65,66%, mientras que los envíos a Brasil crecerán un 27,71%. El aumento global hacia el bloque sudamericano se sitúa en un 36,78%.
Este crecimiento se sustenta principalmente en la eliminación de aranceles, beneficiando a diversos sectores estratégicos:
- Manufacturas: Las ventas a Argentina podrían dispararse un 87,13%.
- Industria: El sector químico (0,40%) y el de la madera (0,33%) liderarán el aumento de la producción nacional.
- Servicios: Se espera un crecimiento más discreto pero constante, con un aumento del 12,9% hacia Argentina.
Empleo y especialización tecnológica
El impacto macroeconómico en España es notable. Solo como efecto directo del acuerdo, se estima la creación de 22.088 puestos de trabajo para el año 16. Además, se proyecta una subida de salarios agregada del 0,14%.
El tratado favorece una «especialización inteligente», permitiendo que el tejido productivo español se oriente hacia productos de mayor sofisticación tecnológica y servicios avanzados, aumentando la complejidad y competitividad de la cesta exportadora nacional.
La otra cara de la moneda: La «traición» al campo
No todo es optimismo. Mientras sectores como el automotriz y el farmacéutico celebran, los agricultores europeos han tomado las calles. Desde Bruselas hasta Varsovia, pasando por las carreteras españolas, el sector agrario denuncia lo que consideran una «competencia desleal».
Las principales quejas del sector primario incluyen:
- Falta de reciprocidad: Los estándares ambientales, laborales y sanitarios del Mercosur son menos exigentes que los de la UE.
- Riesgo para sectores sensibles: El porcino, el vacuno y los cítricos europeos podrían verse desplazados por la competitividad sudamericana.
- Soberanía alimentaria: Sindicatos como Asaja califican el pacto de «traición», advirtiendo que podría incentivar la deforestación en Sudamérica.
Cuatro claves del pacto histórico
Para mitigar las preocupaciones, la UE ha estructurado el acuerdo sobre pilares de sostenibilidad y protección:
- Liberalización arancelaria: La UE eliminará el 92% de sus aranceles a exportaciones del Mercosur, mientras que el bloque sudamericano suprimirá el 91%.
- Ahorro empresarial: Se estima que las empresas europeas ahorrarán más de 4.000 millones de euros anuales en derechos de importación.
- Cláusulas ambientales: El tratado incluye compromisos contra la deforestación y mecanismos de salvaguarda para sectores sensibles.
- Estándares de seguridad: Se refuerzan las garantías fitosanitarias para asegurar que todo producto importado cumpla con los niveles de calidad europeos.
IMPACTO PANAMÁ