Lo que debía ser el inicio de una era de redención para el Real Madrid se transformó en una de las noches más oscuras de su historia reciente. En apenas cuatro días, el club blanco ha pasado de perder la final de la Supercopa de España ante el FC Barcelona a quedar eliminado de la Copa del Rey frente a un heroico Albacete, equipo que actualmente lucha por no descender a la tercera categoría del fútbol español (Primera RFEF).
El estreno de Álvaro Arbeloa en el banquillo fue un «hola y adiós» fulminante del torneo del KO, dejando al madridismo sumido en una crisis profunda y con la sensación de que la temporada se hará excesivamente larga.
Un once con sello personal y ambiente hostil
Arbeloa quiso imponer su identidad desde el primer minuto, apostando por hombres de su confianza en la cantera. Alineó a David Jiménez en el lateral derecho y otorgó la batuta del mediocampo a Cestero. Sin embargo, la atención se centró en Vinicius Jr., quien vivió un calvario en el Carlos Belmonte, enfrentando la hostilidad de una grada que lo señaló desde el calentamiento.
El inicio del partido estuvo marcado por una densa niebla que dificultó la visibilidad, un preludio simbólico del juego confuso y espeso que mostraría el conjunto madrileño, notablemente más agresivo en las entradas que bajo el mando de Xabi Alonso, pero carente de ideas.
Golpe por golpe antes del descanso
El Albacete, lejos de amilanarse, explotó las bandas con rapidez. En el minuto 42, la sorpresa saltó en el marcador: Javi Villar conectó un cabezazo impecable tras un córner botado por Lazo, ganándole el salto a Mastantuono para poner el 1-0.
La reacción blanca fue inmediata pero polémica. En el minuto 48, ya fuera del tiempo de prolongación inicial, Mastantuono aprovechó un rechace del portero local para poner el 1-1. Las airadas protestas del Albacete no impidieron que el partido se fuera al descanso en tablas.
El naufragio final y el doblete de Jefté
En la segunda mitad, el ímpetu del Real Madrid se fue diluyendo como la niebla. Arbeloa intentó corregir el rumbo con cambios tácticos, dando entrada a Alaba, Camavinga y Carvajal, volviendo a esquemas que recordaban a la era Ancelotti. Pero el Albacete no bajó los brazos y en el minuto 82, Jefté puso el 2-1 tras una contra fulminante.
El drama alcanzó su punto máximo en el tiempo de descuento. Cuando el Madrid parecía rescatar el honor con un gol de Gonzalo en el minuto 91 que apuntaba a la prórroga (2-2), apareció nuevamente la figura de Jefté. En el minuto 94, con el Madrid volcado al ataque y desprotegido, el jugador local marcó el 3-2 definitivo, desatando la locura en un Carlos Belmonte que celebró una gesta histórica.
Con este desastre, el Real Madrid se despide de su segundo título en menos de una semana. A Arbeloa solo le queda el titánico reto de intentar maquillar la temporada en Liga y Champions, en un entorno donde la paciencia de la afición parece haberse agotado por completo.
IMPACTO PANAMÁ