Cuando este sábado el Exeter City salte al césped para enfrentar al todopoderoso Manchester City en la tercera ronda de la FA Cup, todas las miradas se posarán sobre el dorsal de Kevin McDonald. A sus 37 años, el mediocampista escocés no solo se prepara para detener a los gigantes de Guardiola; se prepara para celebrar la vida que lleva tatuada en una cicatriz y en un órgano que no era suyo, pero que hoy late con la fuerza de la hermandad.
La historia de McDonald es la de un hombre que, tras ser diagnosticado con una enfermedad autoinmune que devoró sus riñones, encontró en su hermano Fraser la pieza que le faltaba para seguir soñando.
Un diagnóstico que cambió las reglas del juego
La batalla comenzó en 2008, durante un examen médico de rutina en el Burnley. Lo que debía ser un trámite reveló una cruda realidad: una enfermedad autoinmune estaba afectando gravemente sus riñones. Durante años, Kevin estiró el tiempo, planeando operarse al final de su carrera. Sin embargo, en 2021, mientras militaba en el Fulham, el reloj se detuvo. Solo le quedaba un riñón funcional y este operaba a una capacidad mínima.
Ante la inminencia de un retiro forzado o algo peor, su hermano Fraser no lo dudó: «Hagámoslo, necesito proteger a mi hermano menor», sentenció, convirtiéndose en el donante que salvaría su vida y su carrera.
La épica del regreso: Del quirófano al césped
El trasplante en el Hospital Guy’s de Londres fue apenas el inicio. McDonald pasó 18 días bajo luces blancas, conectado a goteros y luchando ocho horas diarias contra el posible rechazo del órgano. Fue una travesía de incertidumbre donde el fútbol parecía un recuerdo lejano.
Sin embargo, contra toda lógica médica y deportiva, Kevin regresó. Tras breves pasos por otros clubes, se consolidó en el Exeter City, donde esta temporada ya ha sumado 17 apariciones. «Puedes calificar el trasplante como algo que salva vidas, porque lo es», relató el jugador a la BBC.
El duelo contra el Manchester City: Un tributo a Fraser
El sorteo de la FA Cup ha querido que el destino ponga a McDonald frente al club más dominante del mundo. Para muchos, el Exeter de tercera división tiene una misión imposible, pero para Kevin, lo «imposible» quedó atrás en 2021.
«Siempre estaré agradecido con Fraser. Él me ha dado un regalo que nunca podré devolver; me ha dado la oportunidad de estar de vuelta haciendo lo que amo», escribió Kevin en sus redes sociales.
Este sábado, cuando ruede el balón, Kevin McDonald correrá con el riñón de su hermano, demostrando que no existen murallas insalvables cuando se tiene el respaldo de la sangre. El duelo contra el City es solo un partido de fútbol; la verdadera victoria ya la ganó hace dos años en una sala de operaciones.
IMPACTO PANAMÁ