Panamá enfrenta una creciente necesidad de trasplantes, con los riñones a la cabeza de la lista de espera, seguidos por las córneas. En el marco del Día Nacional de la Donación de Órganos, la doctora Vanessa Armelles, coordinadora de trasplantes, destacó la importancia de la donación para transformar la vida de los pacientes.
La demanda de órganos aumenta mensualmente, incluyendo solicitudes de hígado, células hematopoyéticas y corazón. El trasplante, según la doctora Armelles, representa una mejora sustancial en la calidad de vida, especialmente para aquellos que dependen de tratamientos como la hemodiálisis.
Uno de los mayores desafíos para el programa nacional de trasplantes es mejorar la comprensión sobre la muerte encefálica, definida como el cese irreversible de las funciones cerebrales. Aunque algunos ciudadanos expresan en su cédula su deseo de ser donantes, la legislación panameña aún exige la autorización familiar para proceder con la donación, un aspecto que se considera podría optimizarse para facilitar el proceso.
Factores culturales y creencias religiosas pueden influir en la decisión familiar. Sin embargo, la doctora Armelles señaló que una mejor comprensión de los conceptos médicos facilita la aceptación de la donación. En Panamá, se realizan trasplantes tanto de donantes vivos (riñón o parte del hígado) como de donantes fallecidos en condición de muerte encefálica, permitiendo salvar hasta seis vidas con un solo donante.
Actualmente, 25 pacientes aguardan en lista de espera para un trasplante de médula ósea, un procedimiento que aún se encuentra en desarrollo en el país.
Mario Yangüez, un paciente trasplantado de riñón, compartió su experiencia, resaltando el impacto transformador del trasplante en su vida. Tras padecer problemas renales desde la infancia y someterse a hemodiálisis durante seis años, Yangüez recibió un riñón de un donante fallecido. Describió cómo la insuficiencia renal afectó significativamente su vida diaria, y cómo el trasplante le devolvió la estabilidad y el bienestar.
Yangüez expresó su profunda gratitud hacia la familia del donante, a quienes no conoce, y enfatizó el impacto positivo que una decisión de donación puede tener en aquellos que esperan un órgano durante años. Su testimonio es un poderoso recordatorio de la importancia de la donación de órganos.
Las autoridades de salud están llevando a cabo actividades educativas durante toda la semana para fomentar la cultura de la donación y reducir los tiempos de espera de los pacientes. Estas iniciativas buscan informar y sensibilizar a la población sobre la importancia de la donación de órganos y tejidos, promoviendo así un acto de generosidad que puede salvar vidas.
La donación de órganos es un acto altruista que ofrece una segunda oportunidad a quienes padecen enfermedades graves. Informarse y considerar la donación puede marcar una diferencia vital para muchos panameños.
IMPACTO PANAMÁ