Resumen: La selección de España se alzó con la Copa Mundial de la FIFA 2026, asegurando un premio de USD 50 millones. Sin embargo, la celebración tiene un matiz financiero complejo: el IRS estadounidense exige el pago de impuestos sobre los ingresos generados en suelo americano. Al aplicar el concepto de ‘jock tax’, los jugadores y el equipo técnico enfrentan obligaciones tributarias en múltiples jurisdicciones. Gracias a los tratados de doble imposición, los atletas evitan pagar dos veces, aunque la factura final se ajusta a la tasa más elevada entre España y Estados Unidos. La carga impositiva, sumando impuestos federales y estatales, podría situar a los deportistas en un rango fiscal de entre el 36% y el 41% sobre sus bonificaciones.
La victoria de España en el Mundial 2026 dejó una estela de gloria deportiva, pero también un complejo rompecabezas contable. A diferencia de torneos anteriores en Sudáfrica o Qatar, donde hubo exenciones fiscales masivas, Estados Unidos ha mantenido una postura firme: si generas ingresos trabajando en su territorio, pagas impuestos allí.
El impacto del ‘jock tax’ en los futbolistas
El IRS considera que cualquier atleta internacional que preste servicios en suelo estadounidense está sujeto a impuestos federales. No importa si eres residente o no. Para la selección española, esto significa que los partidos disputados en estados como California o Nueva Jersey activan obligaciones tributarias locales adicionales.
Richard Konigsberg, experto de EisnerAmper, es claro al respecto: la carga fiscal no es un capricho, es una cuestión de jurisdicción. Si un jugador juega en cuatro estados distintos, el cálculo se vuelve un laberinto administrativo donde cada estado reclama su pedazo del pastel.
¿Existe la doble imposición?
La respuesta corta es no, pero con letra pequeña. España mantiene tratados bilaterales con Estados Unidos para evitar que un mismo ingreso sea gravado dos veces de forma íntegra. El mecanismo es simple: el país de origen, en este caso España, otorga un crédito por los impuestos ya pagados en EE.UU.
Pero cuidado. El resultado final no suele ser un ahorro, sino una nivelación. El atleta termina pagando la tasa impositiva más alta de los dos países involucrados. La cifra proyectada del 31,66% en impuestos federales sube rápidamente cuando añadimos los recargos estatales.
La transparencia en el reparto del premio
El dinero llega a la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) y, según los acuerdos internos, el 45% se traslada a los jugadores como bonificación. Aquí es donde surge la incertidumbre.
- Bonificaciones ordinarias: El IRS trata estos pagos como compensación salarial estándar.
- Falta de claridad: Nadie fuera de los despachos de la FIFA y la RFEF conoce los términos exactos de los contratos de reparto.
- Riesgo de auditoría: La complejidad de asignar cada euro a un partido específico en una sede concreta abre la puerta a discrepancias legales.
Al fin y al cabo, el éxito deportivo tiene un precio que va más allá de los 90 minutos en el campo. La gestión de estos USD 50 millones será, probablemente, el partido más difícil que la RFEF juegue fuera del terreno de juego.
Preguntas Frecuentes sobre España
¿Por qué España debe pagar impuestos en EE.UU. si es una selección nacional?
El IRS considera los partidos del Mundial como servicios prestados en territorio estadounidense, lo que activa el ‘jock tax’ independientemente de la nacionalidad del equipo.
¿Qué pasa con los tratados de doble imposición?
Estos acuerdos permiten que España descuente lo pagado en EE.UU. de la factura fiscal española, pero el atleta siempre terminará pagando la tasa más alta entre ambas legislaciones.
¿Afectan los impuestos estatales a todos los jugadores por igual?
No. La carga depende de en qué estados jugó cada futbolista, ya que estados como California o Nueva Jersey tienen regímenes fiscales distintos a otros territorios donde se disputaron partidos.
IMPACTO PANAMÁ